Higinio Antonio Durán
Marzo 28, 2011.
Balaguer perdió desde el poder en el 1978, y aunque no entregó todo, pero concedió la victoria a Antonio Guzmán, confiriendo el Poder Ejecutivo .
Jacobo Majluta, desde el poder en el 1982, no buscó ninguna excusa para dejar de entregar el mando a Salvador Jorge Blanco.
Salvador Jorge Blanco, desde el poder en el 1986 entregó sin regateos a Joaquín Balaguer.
Joaquín Balaguer, estando en el poder, incluso acortó su período en 1996 (sin discutir las razones del fraude contra Peña Gómez), pero entregó a Leonel Fernández.
Leonel Fernández, desde el poder en el año 2000, le entregó democráticamente a Hipólito Mejía, aunque no alcanzó exactamente el 50 por ciento más uno (pudo haber buscado una excusa).
Hipólito Mejía, desde el poder en el año 2004, no se habían contado todas las actas, cuando admitió la victoria de Leonel Fernández, a quien le entregó.
Miguel Vargas Maldonado en el 2008, desde abajo (no desde el poder) admitió la victoria de Leonel Fernández inmediatamente, a pesar de muchas irregularidades en las elecciones. Ahora bien, Vargas Maldonado habiendo estado en el poder como los otros, no le entrega ni a su madre, porque siempre habrá una excusa, la cual será puesta en una bonita presentación "power point" y se pagará una costosa campaña para justificarla, disfrazándola de la verdad y la transparencia.
Vargas Maldonado, siendo sencillamente Presidente del PRD, porque se cree con todo el poder del partido, intenta destituir hasta al Presidente de la Comisión Nacional Organizadora de la Convención, quien fuera nombrado por un mandato del Congreso Dr. José Francisco Peña Gómez y ratificado por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Si Vargas fuera Presidente de la República, destituye a la Junta Central Electoral, al Congreso de la República y a todo el que le reclame. Qué bueno que solamente es Presidente del PRD y no Presidente de la República con el dominio de todos los poderes del Estado.
Ahora bien, no se puede, ni se debe permitir la existencia de un mal precedente en la historia, para la salud de nuestra vida democrática; porque no importarán los pactos que se hayan firmado, ni las promesas que se hayan hecho, porque de permitirse, cualquier excusa será válida para enfrentar y desconocerse a la voluntad popular. Desde ese momento en adelante nadie podrá ganar, será imposible, porque siempre habrá una excusa para no reconocerlo ; y si Peña Gómez hubiera estado vivo y ganara una convención, de seguro que buscarían la excusa de que fueron los Haitianos que votaron, o quién sabe qué subterfugio sería dejado a la imaginación.
No me sorprendería, si en una emisora que conocemos, ante la victoria de cualquiera, en cualquier partido, dijeran mañana que votaron los extraterrestres que vinieron en platillos voladores.
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