Por JUAN TH

“Miguel no tiene la mayoría, pero tiene la estructura del partido, lo que le permitirá ganar la convención”. Es la expresión de un dirigente del PRD de la corriente de Miguel Vargas. Lo primero es cierto, lo segundo no. Me explico: Por razones que Guido Gómez Mazara y Tony Peña Guaba, entre otros dirigentes, conocen muy bien, Miguel Vargas obtuvo mayoría en una buena parte de los organismos del PRD, y donde no pudo alzarse con el control, el 75%, los dejó sin convención para que pudieran eligieran los nuevos dirigentes. Gracias a esa práctica, logró esa mayoría “mecánica” de empleados, no de “compañeros”.
Podría decir, para no entrar en mayores detalles, que efectivamente “Miguel tiene la estructura del partido”. Pero eso no le da mayoría. Y no la puede dar porque esa “estructura” no fue elegida democráticamente, fue impuesta por “el dedo maldito”. Como también fueron impuestos los candidatos a senadores, diputados, alcaldes y regidores.
Miguel tiene más diputados y alcaldes, pero no más gentes. Puede tener control de la Comisión Política porque igual fue “elegida” violando todos los procedimientos estatutarios y éticos, pero no tiene el apoyo de las bases del partido, ni de la población. (Salga a la calle para que lo vea).
Una estructura construida antidemocráticamente, maltratando y humillando a dirigentes y militantes de toda una vida, no puede dar buenos resultados. Una mayoría creada sobre la base de la mentira y el engaño, no importa el dinero que se invierta en mantenerla, se revierte.
El que compró la estructura del partido, el que impuso con el dedo a los dirigentes, diputados, senadores, alcaldes y regidores, tiene más enemigos que amigos. Las estructuras de un partido siempre son y serán minorías.
Pero además, y esto sí que es importante, el voto de un diputado, alcalde, regidor, sea o no del Comité Político o del Comité Ejecutivo Nacional, vale igual que el voto de un simple militante o simpatizante del PRD.
Por si Miguel no lo sabe, el Sufragio Censitario, donde sólo podían votar los hombres con determinadas posiciones económicas, educativas y culturales, desapareció, al igual que el Sufragio Masculino. El voto es universal es el sistema vigente y garantiza que todos y todas, con dinero y sin dinero, con educación y sin educación, tienen el mismo derecho de elegir al candidato de su preferencia. El voto de un rico y el de un pobre vale igual a la hora de contarlo. El voto de Miguel Vargas no vale más que el voto del vigilante de la hipotecada Casa Nacional PRD.
En medio de una discusión un amigo de la corriente de Miguel me gritó: “Nosotros tenemos la estructura y los recursos económicos. Hipólito no tiene, ni la estructura ni los recursos”. No es cierto, le dije. Hipólito tiene más que eso: tiene el respaldo de las bases del partido y de la gente del pueblo que irá a votar, gente que no venderá su voto”.
“Estás equivocado, estructura más dinero es igual a victoria. Es un axioma político”, me dijo. –Esa es la filosofía de los inmorales, de los que han hecho de la política un negocio, de los que creen que “todo se compra y se vende” incluyendo la gente.- dije. Y te diré algo más, añadí, la estructura política que ha creado Hipólito, que no es tonto, ni se chupa el dedo gordo del pie derecho, es más grande y más poderosa electoralmente que la de Miguel, solo que está fomentada en valores, no en dinero.
Los que piensan que pueden rebasar una diferencia mayor de veinte puntos comprando votos y haciendo diabluras en las mesas electorales y en los centros de cómputos, no están pensando en el PRD ni en el país.
Hay quienes creen que esa estructura partidaria, más los recursos económicos que utilizarán el día de las votaciones le dará el triunfo. Olvidan que no están solos en la contienda, olvidan que existe la Comisión Organizadora de la Convención integrada por hombres y mujeres honorables, y olvidan que Hipólito fue presidente de la República, que es un político experimentado, que se las sabe todas y una más. Y no permitirá que le “ganen” con trampas. Jugamos limpio, o se rompe la baraja.
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