viernes, 22 de octubre de 2010

Servir al partido para… ja ja ja ja

La percepción del pueblo de que este es el gobierno más corrupto que ha tenido el país en toda su historia, no está lejos de la realidad. Decir que la corrupción es un fenómeno aislado e individual en la República Dominicana es el mayor acto de cinismo de los últimos tiempos. Es al revés: la corrupción es generalizada, lo que es un fenómeno aislado e individual es la honestidad. La corrupción, más que una forma de gobernar es un instrumento de permanencia en el poder. 

Balaguer dijo que todos los días descubría un corrupto en la administración pública. Pero no los llevó a los tribunales. Más tarde afirmó que la corrupción sólo se detenía en la puerta de su despacho. Sin embargo no sometió a nadie a los justicia. 

Contrario al presidente Balaguer, que sólo le interesaba el poder, el presidente Fernández, además del poder, le gusta el dinero. Muchos piensan que es hoy uno de los hombres más ricos del país aunque no tenga un peso a su nombre. Balaguer por lo menos reconocía la corrupción, Fernández ni siquiera eso. Ambos la legitiman con palabras o con hechos. 

La Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Funglode), creada desde el poder durante el primer mandato del presidente Fernández, es una demostración de prevaricación, como lo es el hecho de que el mandatario viaje al extranjero, pagado por el gobierno que preside, para firmar acuerdos culturales, educativos y científicos en beneficio, no del país que representa como jefe de Estado, sino como presidente de su fundación. ¡Ese fenómeno no se produce en ningún país del mundo! 

Otro escándalo que involucra directamente al presidente de la República es el préstamo secreto de 150 millones de dólares a la Sun Land violando la Constitución de la República. Ese dinero aún nadie sabe dónde está, lo que sí sabemos es que el pueblo dominicano ha tenido que pagarlo con su pobreza y su miseria. 

Organismos especializados de Estados Unidos calculan que durante el periodo 2000-2004 el narcotráfico representó 800 millones de dólares. En cambio, en los últimos cinco años supera los cinco mil millones de dólares que de algún modo han contribuido, junto con las remesas y el turismo, a mantener la estabilidad económica. No fue un chiste cuando Hugo Tolentino Dipp dijo que teníamos un narco gobierno. Y como todos sabemos el narcotráfico no se incrementa sin una complicidad de las autoridades civiles y militares. El que no lo crea pregunte sobre los funcionarios civiles y militares despojados de su visado o pedido en extradición por Estados Unidos. 

El narcotráfico, como puede verse, tampoco es un hecho aislado o individual. El ex presidente Hipólito Mejía ha dicho, en más de una ocasión, que las drogas salpican los pies del presidente Fernández. Y eso tampoco es un chiste. 

Entidades dominicanas dedicadas a la investigación de hechos de corrupción calculan que ese problema le cuesta al país alrededor de cien mil millones de pesos anuales. Al propio presidente Fernández, cuando estaba en la oposición, afirmó que la corrupción representaba el 30% del presupuesto de la nación. Y si el presupuesto supera los 300 mil millones de pesos, esos organismos están en los cierto, lo cual significa que la corrupción no es algo aislado e individual. Lo que es aislado e individual es la honestidad. 

Si alguien quiere saber si la corrupción es aislada e individual, que haga un antes y un después de cómo vivían y como viven la mayoría de los funcionarios y dirigentes del partido de gobierno. Lo que tenían antes y lo que tienen ahora. Revertir el fardo de la prueba como propuso desde la oposición el presidente Fernández. Esa tarea tomaría apenas unos días. Descubriremos como la consigna “Servir al Partido para Servir al Pueblo” se transformó en “Usar al Partido para Vivir del Pueblo”. 

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