La mejor muestra del avance de la candidatura presidencial de Hipólito Mejía es la campaña sucia que en su contra ha diseñado y puesto en práctica el equipo de comunicación y estrategia de Miguel Vargas.
El ex presidente Mejía envió una carta de cortesía al presidente de la Cámara Administrativa de la Junta Central Electoral, Roberto Rosario, excusándose por no poder asistir al acto donde ese organismo daría a conocer sus memorias.
Los ex candidatos a senadores escogidos por el dedo de Miguel Vargas convocaron una rueda de prensa para acusar a Hipólito de traidor por felicitar a una JCE que le “dio un golpe de estado a la voluntad popular”, según expresiones de Jesús –Chu- Vásquez, compadre del ex presidente Mejía. (Esos señores y esas señoras, incluyendo a Chu, debieron convocar a la prensa cuando Miguel Vargas, sin autorización de ningún organismo del PRD, violando los estatutos y las decisiones de los organismos superiores, firmó un pacto con el presidente de la República y del PLD, Leonel Fernández que en parte explica las razones de la derrota electoral)
La carta –si se le puede llamar de ese modo- fue groseramente da manipulada y tergiversada para hacerle daño a la figura de Hipólito ante los militantes y dirigentes del PRD. ¿Qué decía la comunicación? Veamos: “. Con mucho agrado he recibido su amable invitación al acto de Rendición de Cuentas de la Cámara Administrativa de la Junta Central Electoral para el período 2006-2010, que será celebrado el 7 de septiembre del 2010, fecha que coincidirá con el viaje que ya tenía programado a los Estados Unidos para reunirme con nuestra comunidad, por lo que lamento mucho no poder acompañarlo en tan importante acto.
En ese sentido, le ruego extenderles mis excusas a los demás magistrados y hacerles llegar mi felicitación por los notables logros alcanzados al frente de esa valiosa institución, que sin duda contribuyen a fortalecer la democracia dominicana.”
Como puede verse, Hipólito. Tres meses después de las elecciones, no está felicitando a la JCE por los resultados de los comicios. Ni siquiera se refiere a la JCE como totalidad, sino a una parte del tribunal que lo invitó a un acto como también estaban invitados otros dirigentes políticos tanto del gobierno como de la oposición, muchos de los cuales, como Luis Abinader y Fello Suberví, entre otros, estaban presentes.
Por otro lado, la JCE, especialmente su Cámara Administrativa, tiene muchos logros. Solo hay que ver la inversión millonaria realizada en casi todos los municipios del país, incluyendo la capital y la provincia de Santo Domingo. Las oficialías muestran hoy gran esplendor, la cédula, el registro civil y la modernización de todos los órganos del tribunal comicial. Negar eso sería una mezquindad propia de la mediocridad política.
La nota de excusa de Hipólito no valora los comicios ni sus resultados. Es una nota amigable, de alguien agradecido, educado, cortes. Una nota de un estadista.
Acusar a Hipólito de traidor al PRD por esa nota es una barbaridad. Una muestra de hasta dónde está llegando la desesperación de Miguel Vargas y su grupo. (Por cierto, la mayoría de los presentes en la rueda de prensa recibieron más apoyo económico y moral de Hipólito que del propio partido. Solo que los ingratos no tienen memoria).
Pero para que ustedes vean que para hablar mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado, hace apenas unos días en el programa de Huchi Lora el presidente del PRD, Miguel Vargas, propuso que los integrantes de la JCE que deben escoger los senadores deben ser nuevos, que ninguno de los actuales deben repetir. Sin embargo dijo que los actuales son “probos”. Una de dos, son buenos o son malos. No pueden ser probos quienes hacen fraudes y dan golpe de estado a la voluntad popular.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, “probo” es honradez. Para Miguel Vargas, presidente del PRD, los jueces actuales de la JCE son honrados. ¿Y por qué los quiere destituir a todos –absolutamente- siendo honrados?
El diccionario Océano de Sinónimos y Antónimos dice que “probo” es sinónimo de “Aprensivo, de bien, cabal, claro, de confianza, cumplidor, decente, delicado, digno, escrupuloso, estimable, fiado, fiel, ecuánime, honesto, intachable, honrado, integro, moral, recto”.
Si los jueces de la JCE tienen todos esos atributos, según Miguel Vargas, yo no los cambiaría. Propusiera que fueran jueces por los siglos de los siglos. Y que al final de sus días sean llevados al Altar de la Patria.
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